Antonino Pío

La repentina muerte, el 1 de enero de 138, de Aelio Vero, hijo adoptivo de Adriano, hizo que éste adoptara, con vistas a la sucesión del Imperio a Antonino, otro de sus hombres de confianza.

De origen galo, este antiguo cónsul se había ganado el aprecio y el respeto del pueblo romano por su caracter clemente y amable, tranquilo y moderado. Tras acceder al trono en ese mismo año de 138, mantuvo hasta su muerte en 161 la paz y estabilidad heredadas de su antecesor.

Su sucesor sería su yerno Marco Aurelio.


Para saber más:

HNG26-68