Batalla de Abrito

por | 07/04/2016

Probablemente en julio o agosto del año 251, el ejército romano trabó combate con los godos bajo el mando de Cniva cerca de Abrito, en la actual Bulgaria, cerca del mar Negro. Las fuerzas de los beligerantes se desconocen, pero se sabe que Cniva dividió a los suyos en tres unidades, con una de esas partes escondidas detrás de una ciénaga. Parece que a Cniva no le faltaban conocimientos de tácticas y que conocía muy bien el terreno. De Jordanes y Aurelio Víctor viene la siguiente anécdota. Durante una escaramuza antes de que estallara la batalla, Herenio Etrusco, hijo de Decio, resultó muerto por una flecha y su padre se dirigió a los soldados como si la muerte de su hijo no importase. Supuestamente dijo «Que nadie llore. La muerte de un soldado no es una gran pérdida para la república». Sin embargo, según otras fuentes, Herenio murió con su padre.

La maniobra de los «escitas» al final resultó exitosa. Aunque el comienzo de la batalla fue favorable para los romanos, Decio cometió el error fatal de llevar a su ejército hacia el pantano. La inmensa carnicería que se produjo a continuación, al quedar las tropas atascadas, marcó una de las más catastróficas derrotas en la historia del Imperio romano y dio como resultado la muerte del propio Decio. Esta batalla señala el comienzo de un período de creciente inestabilidad militar y política del Imperio romano, aunque los síntomas de la crisis ya habían aparecido en las décadas precedentes.

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