Calendario juliano

Los pueblos prerromanos de la península itálica empleaban distintos calendarios basados en el ciclo lunar. En Roma se fijó un calendario de 304 días distribuidos en 10 meses de 30 dias y cuatro de 31, cuya duración debían ajustar anualmente los pontífices siguiendo criterios astronómicos. Pero los ajustes se basaban en motivos políticos, empleándose para prorrogar la duración de los cargos públicos o variar la fecha de las elecciones.

El calendario juliano fue elaborado por el astrónomo griego Sosígenes de Alejandría, pero fue Julio Cesar quien lo implantó en Roma. El inicio del año se trasladó al 1 de enero en lugar del tradicional 1 de marzo. Se compone de 365 días divididos en 12 meses, con excepcion de los años bisiestos, que añaden un día al mes de febrero. El nombre procede de que el día adicional se sumaba al sexto día antes de las calendas de marzo, por lo que se llamaba bi-sexto. No es una estructura perfecta, puesto que acumula errores de 7,5 dias cada 1.000 años, lo que provocó la reforma
gregoriana, impulsada por el papa Gregorio XII en 1582.

Los meses recibieron los nombres de januarius (31 días), februarius (29), martius (31), aprilis (30), maius (31), junius (30), quintilis (31), sextilis (30), septembris (31), octobris (30), novembris (31 ) y decembris (31). En el año 44
a.C., a propuesta de Marco Antonio, se denomino Julius al mes de quintilis en honor a Julio César, y el Senado aprobó en el 23 a.C. una nueva reforma para denominar Augustus al mes de sextilis. Para aplacar la vanidad de Augusto, el mes a él consagrado pasó a durar 31 días, y para que no hubiera tres meses seguidos de 31 días, septiembre paso a durar 30; octubre, 31; noviembre, 30; y diciembre, 31, división que se ha mantenido hasta hoy.