Campos Cataláunicos

Batalla que tuvo lugar en 451 entre las fuerzas romanas y visigodas (y otros pueblos) dirigidas por el general Aecio, unos 45.000 hombres, contra los hunos y aliados de Atila, unos 60.000 hombres, que es derrotado.

Atila, después de varios movimientos por la Galia, finalmente puso sitio a la ciudad de Orleans, pero al saber que se acercaba Aecio decidió levantar el cerco para no verse sorprendido por la retaguardia en pleno asedio y se dirigió contra la coalición imperial.

El 20 de junio de 451, cerca de Chalons, en un lugar llamado Campos Cataláunicos, se encontraron los dos ejércitos. Las tropas orientales estaba compuesta por hunos, ostrogodos, gépidos, vándalos, lombardos y otros pueblos; el ejército occidental se componía de romanos, visigodosfederados de los romanos-, alanos, francos, burgundios, …

Aecio colocó a las tropas imperiales en el flanco derecho sobre una elevación que proporcionaba ventaja táctica; los visigodos, con su rey Teodorico al frente, ocuparon el flanco izquierdo y los alanos y demás pueblos bárbaros ocuparon la posición central ya que Aecio, que no se fiaba demasiado de ellos prefería tenerlos batallando desde el principio aún a riesgo de que se centro se desmoronara. Atila situó a sus hunos en el centro y enfrentó directamente a los ostrogodos contra los visigodos; el otro flanco fue ocupado por los demás pueblos que le acompañaban.

La idea de Atila era muy sencilla: por un lado enfrentaba a los visigodos y ostrogodos, dos pueblos que, precisamente por su parentesco cercano, tenían muchas rencillas. En el otro flanco, mandaba a los restantes bárbaros contra los imperiales, para mantenerlos ocupados; y, mientras tanto, él, con sus hunos, rompería el centro alano/franco.

Sorprendentemente, el centro del ejército occidental resistió los embates hunos y la batalla se convirtió en una matanza sangrienta que duró hora tras hora sin que ninguno de los dos bandos consiguiera ventaja. Ocurrió entonces un hecho que fue decisivo: el rey visigodo Teodorico cayó muerto, lo que podía ocasionar que sus tropas, al ver a su rey muerto, huyeran en desbandada como solía suceder en estos casos, lo que conllevaría que el flanco izquierdo se desmoronaría y así, todo el ejército estaría perdido. Al mismo tiempo, el centro ya no podía seguir aguantando mucho más.

Y entonces todo cambió. Los visigodos, en vez de salir huyendo proclamaron allí mismo, en el campo de batalla, rey a Turismundo, hijo de Teodorico, y con la fuerza que da la venganza, se lanzarona contra los ostrogodos con tal ímpetu que los hicieron retrocer en desbandada. Aecio, viendo la situación, ordenó asimismo a su flanco derecho que avanzara, lo que consiguieron enardecidos por lo que estaba ocurriendo en el otro flanco, y fue haciendo retroceder también a los bárbaros aliados de los hunos. De esta forma, la batalla estaba echada y  ya solamente era cuestión de tiempo que las dos alas del ejército occidental se reunieran rodeando a los hunos de Atila que, incluso, parece ser que llegó a pensar en suicidarse.

Sin embargo, entre el agotamiento de las tropas y la llegada de la noche la maniobra no se pudo completar y Aecio ordenó la retirada hacia su campamento. La batalla había finalizado; se cree que resultaron muertos o heridos unos 35.000 combatientes de ambos ejércitos. A los hunos no les quedó más remedio que retirarse; habían perdido la batalla.