Cornelia

por | 20/05/2016

“He aquí mis joyas”. La frase salió de los labios de Cornelia, llamada Africana por ser hija del general Publio Cornelio Escipión el Africano, el victorioso general vencedor de la batalla de Zama contra Aníbal durante la segunda guerra púnica. Más tarde se la conoció por su nombre definitivo: Cornelia “madre de los Gracos”.

Sus dos hijos, Tiberio y Gayo, fueron tribunos de la plebe y ambiciosos reformadores. El trágico final de ambos (fueron asesinados por sus oponentes en el Senado) tiñe de sinsabor las palabras de Cornelia, pues con esa frase se refería a sus hijos: frente a las joyas de las que presumían sus frívolas amigas, Cornelia mostraba orgullosa las prendas que adornaban su vida: Tiberio y Gayo.

De casta patricia, mientras vivieron sus hijos, Cornelia luchó como una leona por respaldarlos. Cuando las crisis por el grano arreciaban y el hambre acuciaba al pueblo, contrató huestes de trabajadores y recolectores para procurar alimento a la plebe, con el fin de ganar apoyos para su hijo Gayo.

Encarnó el ideal de matrona romana: madre y esposa ejemplar, al quedar viuda rechazó un nuevo matrimonio (el rey egipcio Ptolomeo VIII llegó a pedir su mano) y se retiró de Roma para dedicarse al estudio del griego, el latín y la filosofía.

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