De mártires a víctimas de una epidemia

En 2003, la Comisión Pontificia para Arqueología Sacra decidió iniciar una excavación en el complejo de catacumbas de San Pedro y Marcelino, en Roma. Los trabajos han sacado a la luz varias cámaras sepulcrales con los restos de más de 1.200 individuos que fueron enterrados casia a la vez en el siglo III d.C. Estas cámaras son anteriores al complejo de catacumbas usado por los cristianos desde mediados de dicha centuria.

Se cree que puede tratarse de entierros colectivos debidos a una epidemia y no de tumbas de mártires cristianos como se creyó en un principio. Entre 2005 y 2006 se realizó una excavación completa de algunos conjuntos funerarios, y se hallaron 160 esqueletos amonotonados. Su estudio mostró un predominio de adultos jóvenes (la mayoría mujeres) y algunos niños. No hay evidencias de daños en los huesos, lo que indicaría que no fueron mártires ya que su muerte no se debió al uso de violencia física.

Los cuerpos estaban cuidadosamente dispuestos y cubiertos con una capa de yeso que daba a los restos la apariencia de una momia. Sobre algunos había unas finas partículas rojizas, identificadas como ámbar del Báltico, y cuentas de oro. Estas prácticas sugieren un nivel social elevado. Los resultados de las últimas excavaciones, que acabaron en octubre de 2008, parecen refrendar la teoría de la epidemia, aunque todavía son necesarios más estudios para llegar a conclusiones definitivas sobre quiénes eran estas personas o cómo murieron.

(Nota mía: en tiempos de Marco Aurelio una una tremenda epidemia que ocasionó cientos de miles de muertos)

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