Disciplina

por | 21/08/2016

Son muchos los ejemplos del extraordinario rigor con que se castigaban los hechos que los mandos de la legión consideraban punibles. Veamos unos ejemplos:

  • Durante las guerras samnitas, en 294 a.C., el comandante Atilio Regulo interceptó con su unidad de infantería a otra que se encontraba desbandada y en retirada y los capturó como desertores.
  • Apio Claudio, antepasado del emperador Tiberio, ejecutó a garrotazos a uno de cada diez hombres (diezmó) de una unidad que había abandonado la batalla.
  • Otro general, Aquilio, tomó una medida similar, aunque en este caso prefirió la decapitación.
  • Craso, el triunviro, también diezmó una unidad que había huido ante Espartaco.
  • Marco Antonio diezmó a dos cohortes que habían permitido que el enemigo incendiara unas máquinas de asedio.
  • En el año 18 d.C., los soldados de la III Augusta fueron diezmados tras huir de los númidas, en África.

Y así, muchos casos más.

De todas maneras, estos castigos draconianos se dieron sobre todo durante la República y en los primeros tiempos del Imperio, antes de que se produjera la profesionalización del ejército, aunque el último caso que se tiene bien documentado de diezar una unidad, se dio en tiempos del emperador Galba (69 d.C.)

Claro que, a veces, los legionarios respondían de alguna manera. Por ejemplo, el comandante Servilio Galba -antepasado del emperador Galba- decidió castigar a su caballería por unos chistes groseros contra su persona enviándolos a por leña a una colina que se sabía infestada de enemigos. Indignados, muchos otros soldados se unieron voluntariamente a la partida, alcanzando un número suficiente como para mantener alejado al enemigo; a su regreso, los soldados amontonaron la leña alrededor de la tienda de su comandante y le prendieron fuego.

O cuando, en los motines que se producían de vez en cuando, los soldados de a pie mataban a sus centuriones.

En realidad, e independientemente de estas historias tan truculentas, el grado de disciplina varía sustancialmente dependiendo de la ubicación de la unidad y del carácter del comandante. Tampoco los castigos se aplican con la misma severidad en todo momento, y se podía ser bastante indulgentes con quienes no tenían antecedentes: mientras que en un momento y lugar determinados se podía ganar una paliza por cometer una falta, en otras circunstancias dicha falta no acarrearía más que una riña.

Aparece a continuación un listado de los tipos de castigos, en orden ascendente de severidad, que se aplicaba en las legiones en tiempos del Imperio.

Faltas leves (inevitables)
  • Castigatio

Es posible que este castigo no pasara de un zurriagazo con el vitis, un bastón de madera de vid que los centuriones llevaban con ese propósito, pero también podían suponer una paliza en toda regla, aplicada con el mismo bastón.

  • Pecuniaria multo

Confiscación parcial de la paga, especialmente por perder parte del equipo (no importa cómo) o por enfrascarse en peleas con la población civil, empleándose la multa en pagar los daños

  • Munerum inductio

Supone la realización de trabajos extra, normalmente en los establos o en las letrinas. Es corriente que el legionario transforme este castigo en un pecunaria multo sobornando al centurión y se creía habitualmente que los centuriones aplicacaban este tipo de castigo para recibir el soborno.

Un castigo muy habitual consistía en mandar al legionario a hacer guardia sin cinturón, lo que hacía que su túnica pareciera un vestido de mujer.

Los castigos anteriores eran para pequeñas faltas cotidianas y, como se decía más arriba, eran inevitables.

Faltas graves
  • Militiae mutatio

Pérdida de graduación o privilegios obtenidos por la antigüedad en el servicio.

  • Animadversio fustium

Tanda de latigazos: flagelación en toda regla aplicada frente al resto de la unidad. Se aplica como pena por la comisión de negligencias graves como quedarse dormido cuando se está de guardia en el campamento en tiempos de paz.

  • Fustuatium

Previo juicio por parte de los oficiales, el soldado que se duerme durante una guardia en campaña es golpeado hasta morir por sus propios compañeros quienes pueden elegir entre patearlo, azotarlo o apedrearlo. A causa que suponen los ataques nocturnos, este castigo se aplicaba con gran entusiasmo por parte de los ejecutores, aunque, si el soldado era especialmente popular, sólo le pegarían una paliza que le dejaría lisiado de por vida

Castigos colectivos (mala suerte)
  • Frumentum mutatum

El frumentum es la ración diaria de alimento. Una unidad caída en desgracia pierde el derecho a comer carne, y en vez de trigo recibe centeno. Además, el oficial al mando también puede confiscar la paga de los miembros de la unidad.

  • Extra muros

Sentencia por la que una unidad ha de plantar sus tiendas fuera de los muros del campamento. Incluso cuando se está en terreno amigo y el clima es benigno, los legionarios sufrían al verse excluídos de la única comunidad que conocían.

Normalmente estos castigos colectivos venían acompañados con otros de naturaleza individual. Una unidad diezmada solía, además, verse expulsada al exterior del campamento, debiendo permanecer ahí mientras que su comandante no cambiba su opinión sobre ella debido a sus actos de heroismo.

  • Misso ignominosa

Una unida -a veces hasta una legión entera- es tan inútil que el emperador decide que no es digna de pertenecer al ejército romano y, sencillamente, es disuelta. Sus miembros pasan toda su vida cubiertos de escarnio y, por supuesto, sin derecho a pensión.

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