El templo de Diana, recuperado

por | 29/06/2016

Fundada por orden del emperador Augusto en el año 25 a.C., Mérida, la antigua Emerita Augusta, posiblemente sea la mejor conservada de las ciudades romanas del la península Ibérica. Capital de la provincia de la Lusitania, entre sus monumentos más representativos y majestuosos se cuentan el puente sobre el río Guadiana, la casa de Mitreo, el anfiteatro y, sobre todo, el teatro, uno de los mejores de todo el Imperio. Menos conocido, pero no menos destacable, es el templo de Diana, así llamado aunque en realidad las investigaciones llevadas a cabo indiquen que estaba dedicado al culto al emperador.

De planta rectangular, de tipo períptero y hexástilo (es decir, rodeado de columnas y con seis de ellas al frente), este templo fue incorporado en el siglo XVI al palacio del conde de los Corbos (algunos restos del mismo pueden apreciarse aún en su sala interior), lo que en buena medida ha facilitado su conservación.

Ahora todo el conjunto del templo va a ser objeto de una profunda intervención que se ha planteado como objetivo el devolverle a su entorno el sentido de plaza pública, de foro, de que gozó en la época de su construcción. Para ello se procederá a la restauración integral del edificio, construido en granito extraído de unas canteras próximas a la ciudad, y a la remodelación urbanística del lugar, de unos 5.000 metros cuadrados, en el que se levanta.

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