Fin del Imperio de Occidente

por | 28/06/2016
imperioteodosioDesaparición del ejército romano de Occidente

Ya desde finales del siglo IV y a lo largo de todo el siglo V los diversos emperadores romanos, legítimos o no, necesitaron hacer uso de los servicios militares que ofrecían los diversos pueblos bárbaros.

A medida que avanza la historia del siglo V, resulta cada vez más difícil encontrar rastros de la presencia de un ejército específicamente romano, tanto en la mitad oriental de Europa como en la occidental. Unidades que habían existido al principio de dicho siglo desaparecen rápidamente, especialmente en el oeste, sin dejar rastro.

El ejército que estaba en Britania, una de las mayores concentraciones de fuerzas militares destacadas en las provincias occidentales, se trasladó a la Galia por orden de Constantino III en 407 y no parece haber sobrevivido a la caída de este emperador en 411. Geroncio retiró las tropas, menos numerosas, que había en Hispania para llevárselas a luchas en la Galia en 410, y dichas tropas no regresaron a la península después de la muerte de este general. Por lo tanto, hacia el año 416, aunque en Italia y en África (hasta 432), así como en zonas de la Galia, todavía se podían encontrar ejércitos imperiales mandados por generales que había nombrado el emperador, las unidades romanas que habían tenido en otros tiempos sus bases en Hispania, Britania y el norte de la Galia habían sido retiradas de dichas provincias o licenciadas. En el vacío que esto dejó entraron los ejércitos mercenarios de los llamados bárbaros, unos federados del agonizante Imperio, y otros independientes totalmente de él.

Por otro lado, aunque se podría pensar que en este período tendrían que haber existido unas diferencias marcadas y evidentes entre un ejército romano y otro bárbaro federado, esto no sería cierto. A lo largo del siglo IV el Imperio había reclutado sus soldados en un número cada vez mayor entre los pueblos germánicos y otros pueblos situados más allá de sus fronteras. En lo relativo a cultura material, la influencia romana había sito tan penetrante que eran pocas las diferencias existentes entre las tropas imperiales y las que habían sido reclutadas fuera del Imperio, tanto por las armas que utilizaban, como por sus vestimentas y aspecto.

Y tampoco la composición social de una fuerza confederada germánica se habría distinguido de su equivalente imperial. En esa época, cuando los ejércitos romanos trasladaban sus bases -independientemente de lo que hubiera sucedido durante las primeras etapas del Imperio- siempre iban acompañados por las familias de los soldados y por una amplia variedad de seguidores, lo cual hacía una vez más que no se diferenciaran de las unidades no romanas. En este sentido, un ejército romano en marcha no se distinguía de un “pueblo” germano que supuestamente emigraba.

Para saber más:

  • HNG13-57
  • HNG16-61
  • HNG50-66
  • HNG82-64: El saqueo de Roma
  • HNG95-60
  • HyV445-25
  • HyV527-48

invasionesbarbaras

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