Homo sapiens sapiens

En la actualidad, la opinión más extendida es que los Homo sapiens sapiens (nosotros) del Paleolítico Superior llegan de fuera de Europa ya consolidada en África su entidad formal propia. Hay diferencias marcadas entre las distintas formas de este Homo; no se les llega a atribuir una entidad “racial” estricta, pero se les agrupa en dos variantes o tipos globales. El tipo de Combe Capelle (en cuya relación están las variedades de Brno, Chancelade y los llamados protomediterránidos y mediterránidos) parece ser más antiguo en su aparición, aunque su expansión máxima se produce prácticamente al mismo tiempo que las restantes formas de Homo sapiens sapiens. Mientras que el tipo de Cro-Magnon habría heredado ciertos rasgos cráneo-faciales de los neandertales clásicos: son individuos de elevada estatura (entre 1’70 y 1’85 m) y cráneo dolicocéfalo.

Del abrigo de Cro-Magnon (en la región francesa de Dordogne) proviene el hallazgo en 1868 de los primeros restos definidores del tipo: a este modelo se suelen referir casi todos los huesos no muy completos hallados hasta ahora en la península Ibérica.

Restos del hombre de Cromañón

Restos del hombre de Cromañón

Los “hombres de Cromañón” del Paleolítico Superior contribuyeron al progreso general de la cultura con destacadas novedades en aspectos concretos de los sistemas de vida, técnicas, expresión gráfica, rituales, etc. Destacan:

  • La progresiva especialización en el aprovechamiento de los recursos de los distintos parajes y en las diversas temporadas del año; con una optimización en la explotación del medio recurriendo a un utillaje cada vez más diversificado, la llamada “economía oportunista” de las poblaciones del Paleolítico Inferior y Medio es sustituida por la “economía especializada” de los activos cazadores/recolectores del Paleolítico Superior.
  • La producción estandarizada de soporte líticos finos y delgados (las llamadas láminas u hojas) a partir de los cuales se fabricará la mayor parte del utillaje del Paleolítico Superior.
  • El recurso a huesos y, sobre todo, astas de cérvido y marfil para elaborar un sofisticado instrumental tanto de uso corriente como de adorno.
  • La realización de un espectacular repertorio de representaciones gráficas sobre rocas (arte rupestre) y sobre instrumentos y placas de menor tamaño (arte mobiliar)

Se sospecha cada vez más, que esa superioridad cultural del homo sapiens sapiens sobre el homo sapiens neanderthalensis fue una de las causas fundamentales que provocaron la desaparición de este último sin necesidad de que hubieran conflictos generalizados entre unos y otros.

La diferenciación en el Paleolítico Superior de la península Ibérica de dos grandes áreas o “provincias”, la cantábrica y la mediterránea (o ibérica o levantina) se estableció a principios del s. XX y, con matices, se sigue manteniendo. Los yacimientos del territorio astur-cantábrico-vasco ofrecen una evolución cultural bastante conforme con la definida en el suroeste francés (Aquitania y Pirineo) y los del ámbito catalano-levantino-andaluz se parecen más a lo apreciado en el sur de Francia y en Italia; mientras que en los ámbitos de interior y del frente portugués se aprecian caracteres aproximables a uno o a otro de los “modelos”.

En esa visión simplificada del Paleolítico Superior peninsular en dos “provincias” se distinguen fósiles directores, ciertas características de evolución de las culturas, variaciones en la composición de las industrias y en las especialidades de caza y determinados estilos de arte rupestre y mobiliar.

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