Hunos

Su paso por la historia occidental fue efímero, menos de 90 años, pero los hunos llegaron a crear un vasto imperio en el sureste y centro de Europa, y empujaron a los pueblos germanos hacia el interior del Imperio romano.

Tribus nómadas originarias de las estepas de Asia central, llamados hiung-nu en las fuentes chinas y funni en Plinio el Viejo, eran gentes de raza mongoloide y lengua uraloaltaica. De corta estatura, pero fuertes, eran pastores nómadas adaptados a sus pequeños y resistentes caballos. Practicaban una religión naturalista basada en el culto y apaciguamiento de los espíritus que habitaban los bosques, las aguas, la tierra y el resto de elementos.

La perfecta simbiosis con sus cabalgaduras hizo de ellos unos guerreros temibles y difícilmente batibles en campo abierto. Se lanzaban contra los enemigos emitiendo terroríficos chillidos y se retiraban de inmediato. Proyectaban nubes de flechas contra ellos gracias a su montura con armazón de madera, que les permitía un mayor equilibrio. Estaban equipados con abrigos y botas de montar, y portaban, además de arco compuesto, una espada y un lazo.

Rechazados en China a principios del siglo I d.C., avanzaron poco a poco hacia Occidente, estableciéndose en las estepas al norte del mar Negro hacia 370. Desde entonces sometieron a numerosos pueblos de Europa oriental, como los ostrogodos, mientras que obligaron a otros a migrar, caso de los visigodos, que huyeron hacia el sector occidental del Imperio romano. La invasión visigoda del Danubio provocó el enfrentamiento con Roma y, en 378, la decisiva derrota romana en Adrianópolis.

Los hunos continuaron su avance: hacia el 405 ocuparon la llanura húngara, sometieron a los gépidos y llegaron a orillas del Danubio. Estructurados en clanes, podían ser fácilmente reunidos por un jefe, y por esta época se menciona un gobierno colegiado de tres líderes, Ruas, Mundziuh y Optar; en torno al 432, las tribus hunas estuvieron lideradas por un único rey, Ruas, sucedido por dos hijos de Mundziuh: Atila y Bleda. Atila asumió el poder en 434 , junto con su hermano Bleda, que murió en 445 asesinado -según se cree- por el propio Atila. Fue en este momento cuando éste hace su aparición en la historia.

Tras la muerte repentina de Atila en 453, su imperio se disolvió casi al instante puesto que los hijos de Atila, enfrentados entre sí, no consiguieron mantenerlo unido, y en 455 fueron derrotados por los ostrogodos y gépidos, desapareciendo, rápidamente, de la historia