Itálica

Cerca de Sevilla se conservan las ruinas de Itálica, la ciudad que fundó Escipión el Africano en el año 206 a.C. con el fin de que en ella se asentasen los soldados heridos en la guerra contra Aníbal. Itálica no sólo fue la primera ciudad romana fundada en Hispania, sino que también fue la primera fuera de las fronteras italianas.

Dos de las familias romanas que se asentaron en la nueva ciudad pertenecían a la clase senatorial. Estos eran los ulpios y los elios, dos clanes que con el paso de los años dieron a Roma dos de sus mejores emperadores: Marco Ulpio Trajano y su sucesor, Publio Aelio Adriano (sobrino segundo de Trajano por parte de madre).

Itálica se convirtió en colonia bajo el reinado de Adriano. El Emperador mejoró la ciudad aumentando la zona urbana, construyendo una gran red viaria de calles muy anchas o erigiendo edificios públicos monumentales como las termas o el anfiteatro. Este último pasó a ser uno de los más grandes del Imperio, con capacidad para 25.000 espectadores.


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