La cultura talayótica

por | 18/04/2016

Menorca, la más septentrional de las islas Baleares, posee un patrimonio arqueológico importantísimo, en especial del período talayótico, iniciado hace unos cuatro mil años. En sus casi 700 km2 se diseminan 1574 yacimientos de esa época, de los cuale 1401 están catalogados. Hay dos monumentos por kilómetro cuadrado.

Como talayótica se conoce a la sociedad que a lo largo de unos 1500 años, entre la Edad del Bronce antigua (2500-2000 a.C.) y la Segunda Edad del Hierro (650-400 a.C.), habitó en las islas más tarde llamadas Gimnesias por los griegos (Mallorca y Menorca). Gracias a la arqueología, conocemos cómo eran sus asentamientos: poblados amurallados en los que destacaban los talayotes, torres de piedra que servían como atalayas y marcadores de territorio. El término talayote deriva del baleárico talaia, “torre de vigilancia” (atalaya); todos los talayotes tienen una buena visibilidad y desde su cima era posible visualizar la torre más cercana: existía una red intervisual entre todos ellos.

Talayot

Talayot

Las ruinas talayóticas indican que aquella sociedad era muy jerarquizada, patriarcal y organizada en poblados. En ellos, además de los talayotes (de los que podía haber más de uno), se concentraban las casas (distribuidas de forma abigarrada), santuarios y zonas de recogida de agua y almacenaje. Se calcula que en Menorca hubo unos setenta y cinco poblados de diferentes tamaños. La mayoría se levantaron en la mitad sur de la isla, una zona al resguardo del fuerte viento de tramontana, dotada con más fuentes de agua dulce y con un terreno “más blando” que la mitad norte, lo que facilitaba la extracción de piedras.Los poblados  constituían entidades de poder independiente, y en cada uno mandaba un jefe. Pese a que se practicaba la exogamia, las relaciones entre los vecinos no siempre eran cordiales.

La economía se basaba en la ganadería y la agricultura, la pesca era minoritaria y la caza, una actividad lúdica. Pese a que cada familia era responsable de su subsistencia, existía un sentido de comunidad. Todo el poblado colaboraba en tareas como la construcción de edificios para uso colectivo, entre ellos, los talayotes, que algunas teorías consideran un referente de esta cohesión social.

Los grandes monumentos de Menorca se edificaron con la técnica ciclópea: piedras irregulares y de grandes dimensiones colocadas en seco, sin argamasa. Así se erigieron los al menos 300 talayotes que puntean el territorio. Esta cifra tan inusitada en un terreno tan reducido lleva a algunos arqueólogos a interpretar las famosas torres no tanto como construcción de vigía sino como una muestra de fuerza de un poblado frente a otro.

A pesar de las incertidumbres que generan las dataciones, la hipótesis más aceptada afirma que la edificación de los talayotes surgió en la isla hacia el año 1000 a.C. (de forma simultánea con Mallorca) y alcanzó su apogeo entre 900 y 700 a.C. Se sabe que muchos fueron abandonados una vez terminada su construcción; en ocasiones, tras un incendio, lo que da pie a pensar en destrucciones intencionadas. Este dato, unido a la presencia de restos humanos en el interior de algunos, también ha llevado a suponer que se utilizaban para enterrar a personajes de rango; una inhumación que venía seguida de un incendio ritual, tal como se hacía en otras culturas prehistóricas de la Edad de Hierro. Los talayotes, sin embargo, no fueron las únicas tumbas de esta cultura. Se han encontrado grandes necrópolis, hipogeos -o tumbas cavadas en roca- más pequeños y tumbas colectivas, como las de las singulares navetas.

Taula

Taula

Las construcciones ciclópeas menorquinas son más monumentales y más ricas tipológicamente que otras edificaciones prehistóricas del Mediterráneo, además de tener soluciones constructivas diferentes. Los talayotes menorquines, por ejemplo, cuentan con una cámara interior rematada por una falsa cúpula que no se encuentra en los mallorquines. Otra de sus diferencias es su alta variabilidad frente a la estandarización que domina en Mallorca. Asimismo fueron construidos con una técnica mucho más sofisticada que los de la civilización torreana de Córcega.

Los expertos han identificado quince tipos de construcciones: talayotes, círculos, sepulcros megalíticos, hipogeos de planta alargada y circular, salas con cubiertas de losas … y, especialmente, navetas y taulas, ambas exclusivas de Menorca. La taula es el monumento que más intriga a los

naveta

Naveta

arqueólogos; es una construcción en forma de T, compuesta por una gran losa rectangular que soporta un capitel. Existen 32 en toda la isla y su función exacta se desconoce, aunque se sabe que era el eje de un espacio en forma de herradura llamado santuario, ya que en él se depositaban ofrendas cárnicas y cerámicas dirigidas a los dioses. Frente a algunas teorías que conjeturaban sobre su función como observatorio astronómico, en la actualidad se considera indiscutible “el carácter religioso” de estos recintos. También las navetas, de planta absidal o circular, son únicas de Menorca. Se han contabilizado 22, siendo la de Es Tudons, la más icónica de todas.

 

 

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