La Domus Aurea de Nerón, en peligro

domusaurea“¡Por fin podré vivir como un ser humano!”, exclamó Nerón -o al menos eso dice la leyenda- cuando pudo trasladarse a su nuevo palacio, la Domus Aurea, construido después del gran incendio que asoló Roma en 64 d.C. La residencia, sin duda, era digna del emperador, con 2,5 kilómetros cuadrados de superficie y más de 300 habitaciones, todo ello rematado por un gran lago artificial en el lugar donde hoy se levanta el Coliseo.

Saqueada y abandonada tras el suicidio de Nerón en el año 68, esta fastuosa residencia quedó sepultada con el paso del tiempo bajo otros edificios, entre ellos las termas de Trajano. Hubo que esperar a finales del siglo XV para que de nuevo saliera a la luz: fue entonces cuando un paseante cayó por una grieta del Palatino y descubrió unas estancias decoradas con pinturas murales y mármoles de extraordinario valor artístico, de tal modo que pronto se convertiría en un lugar de peregrinación para los grandes artistas del Renacimiento, entre ellos Rafael, su maestro Perugino y Miguel Ángel.

Abierta al público en 1999, ahora se ha anunciado el cierre de las 32 habitaciones que podían visitarse. La razón no es otra que la falta de seguridad de un recinto que se hunde y que necesita una intervención urgente para garantizar su conservación.