León, una colonia militar

Al poco de finalizar las guerras cántabras (29-19 a.C.), en las que el propio emperador Augusto llegó a tomar parte, una legión, la Legio VI Victrix, estableció una base estable en la confluencia de los ríos Bernesga y Torío, una zona de alto valor estratégico tanto para controlar y disuadir a los levantiscos bárbaros del norte como para vigilar las minas de oro de la Maragatería y de Las Médulas. A ese primer destacamento seguiría décadas más tarde, en el 74 d.C., la Legio VII Gemina, integrada básicamente por hispanos. El campamento levantado por esta legión se convertiría en el núcleo de una próspera colonia que acabaría convirtiéndose en la ciudad de León.

Sacar a la luz esos primeros pasos de la historia de León es un objetivo que se ve alentado por numerosos e interesantes descubrimientos. Uno de los últimos sugiere que la muralla que rodeaba la ciudad (la segunda de las construidas en época romana, levantada en el siglo III o principios del IV, y que es la que todavía hoy puede verse en varios puntos) fue construida por levas llegadas de Oriente. Al menos eso sugiere el estudio de los 36 cubos de esa segunda muralla que ha puesto al descubierto numerosas monedas y fragmentos de escudos procedentes de las fronteras orientales del Imperio. La conclusión es que esos cubos fueron construidos por tropas de refuerzo llegadas de Oriente, algo que, hasta el momento, no se ha encontrado en ningún otro sitio.

Ahora el propósito de los arqueólogos es averiguar la forma y los límites del campamento de la primera legión leonesa, la Legio VI.