Pecio romano en Alicante

A mediados del siglo I d.C., un navío de grandes dimensiones -30 metros de eslora y una capacidad de 400 toneladas- partió de algún puerto andaluz en dirección a Roma, cargado de productos alimenticios para el mercado de la capital imperial. Una fuerte tormenta debió sorprenderlo a mitad de trayecto y la tripulación trató de buscar refugio en la costa alicantina. Naufragó a menos de dos kilómetros de la orilla, en una zona de escasa profundidad. Los restos fueron descubiertos de forma casual en el año 2000.

Se acaban de presentar los primeros resultads de la investigación sobre lo que no se duda que es un hallazgo excepcional. En efecto, no se conservan en el Mediterráneo pecios romanos de tal tamaño ni -gracias al fango que lo cubrió desde su hundimiento- tan bien conservados. De su carga se han conservado 1.200 ánforas, quizá el 60% de la original. Las ánforas extraídas contenían garum aunque, como los recipientes no eran herméticos, el producto ha desaparecido.