Reabre sus puertas la tumba de los Escipiones

El Sepulcro de los Escipiones, un importante pero poco conocido monumento de Roma, acoge de nuevo a los visitantes tras haber permanecido cerrado durante prácticamente veinte años. El complejo fue el mausoleo de una de las familias más antiguas e insignes de Roma, la gens Cornelia. Situado en el tramo urbano de la Vía Apia Antica, el sepulcro fue construido en el siglo III a.C. por Lucio Cornelio Escipión Barbado, fundador de la estirpe, como mausoleo familiar, y fue descubierto casualmente en 1780 por dos clérigos que hallaron la entrada cuando estaban ampliando su bodega.

Formado por galerías que se cruzan entre sí, contiene estructuras que abarcan desde el siglo III a.C. hasta la Edad Media. Destaca un columbario (espacio con nichos para guardar urnas) decorado con frescos. Frente a la entrada del monumento hay varios sarcófagos elegantemente decorados y con inscripciones. Curiosamente, el Sepulcro de los Escipiones no contiene los restos del más celebre miembro de esta familia patricia, Escipión el Africano que, acusado de recibir sobornos, se retiró a su finca napolitana de Liternum y nunca volvió a Roma.