Recópolis

por | 06/03/2016

En el año 578 el rey visigodo Leovigildo hizo construir para su hijo Recaredo, a quien había asociado al trono, la nueva ciudad de Recópolis. Durante cerca de trescientos años la urbe conoció un amplio desarrollo, aunque la conquista árabe de la Península porpició una lenta decadencia que culminó con su abandono a mediados del siglo IX.

Tras siglos de olvido, la legendaria Recópolis fue localizada por el historiador Juan Catalina García en el término municipal de Zorita de los Canes, en Guadalajara. El hallazgo en la década de 1940 de un tesoro de monedas visigodas, el “Tesorillo” (en la actualidad en el Museo Arqueológico Nacional), pareción certificar la veracidad de ese emplazamiento.

Sin embargo, los últimos descubrimientos realizados en la zona viene a cuestionar en parte aquella atribución. Según ellos, Recópolis se hallaría en el término conquense de Buendía, en la Sierra de los Desamparados, una zona de difícil acceso y de extraordinaria belleza, cuya descripción coincide con la que nos han transmitido las fuentes más antiguas. Hasta el momento allí se han encontrado casi un centenar de casas y una gran plaza de 35 m de diámetro que habrían pertenecido a la urbe visigoda. En sus alrededores se encuentra la llamada “Ciudad Perdida”, un enclave que cuenta con una muralla de cinco kilómetros.

Estos hallazgos permiten suponer que Recópolis fue un conglomerado de ciudades próximas y bien comunicadas entres sí. De esta forma, la Recópolis de Buendía sería la zona militar, mientras que la de Zorita de los Canes sería la residencial. La Ciudad Perdida, de fundación anterior a éstas (podría ser las celtíbera Contrebia), habría sido adaptada por los visigodos para cumplir funciones defensivas.