Restaurados los frescos de la casa de Augusto

por | 12/07/2016

frescosAugustoTras veinte años de trabajos de restauración, la casa del emperador Augusto, en la colina del Palatino en Roma, ha sido de nuevo abierta al público en medio de una gran expectación. La parte restaurada de la residencia corresponde a la zona este, un sector que se construyó en el año 27 a.C., antes de que Octavio se convirtiese en emperador con el nombre de Augusto. Consiste en cuatro habitaciones agrupadas en un lado del peristilo, el jardín porticado con columnas típico de toda villa romana. Tres de ellas se encuentran a nivel del suelo: una sala de recepción dotada de un magnífico pavimento de mármol, un cubículo inferior y una antecámara. De esta última sala parte una rampa que comunica con la planta superior del edificio donde se localiza la cuarta estancia, que parece corresponder a un pequeño despacho del soberano.

Los frescos que decoran las habitaciones presentan un magnífico estado de conservación en comparación con los del resto de villas del Palatino, y tienen una altísima calidad. La recuperación de este espléndido ejemplo de pintura romana de finales del siglo I a.C. ha exigido un arduo trabajo de restauración que, de hecho, comenzó con el descubrimiento de la residencia de Augusto en la década de 1970. Aunque algunos frescos se encontraban en buenas condiciones, otros tuvieron que ser meticulosamente reconstituidos a partir de fragmentos de piezas diseminadas por todo el yacimiento.

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