Tarragona: sorpresa en el subsuelo

Anfiteatro de Tarragona

Anfiteatro de Tarragona

Las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en la que fuera capital de la Hispania Citerior en tiempos de los romanos deparan continuas sorpresas a los investigadores. La última, hasta la fecha, ha sido el descubrimiento de un nuevo templo dedicado a la tríada capitolina, conformada por Júpiter, Minerva y Juno, en una zona, entre las calles Soler y Fortuny, en la que los arqueólogos esperaban encontrar el templo de Augusto.

Datado en el siglo II a.C., es decir, en época republicana, los restos ahora descubiertos, por su orientación al mar y por los elementos que los conforman, obligan a los estudiosos a replantearse la propia morfología y composición del Foro, que debió ser tres veces más grande de lo que hasta ahora se suponía. Ello implica también un cambio en la hipótesis que consideraba que el altar y el templo de Augusto se hallan en la parte baja de la ciudad, por otra que lo localiza en la parte alta, en la zona donde hoy se levanta la catedral.

Los arqueólogos creen haber encontrado también el tesoro público romano o aerarium. El erario de la ciudad se guardaría en tres depósitos que hasta hoy se consideraban destinados a almacenar aceite. En uno de ellos todavía se conserva el mármol con que estaban revestidas las paredes.